Según el informe de EY, España está ante un momento clave para que su industria de Defensa pueda aprovechar la intensa oportunidad que se abre.
En España, el tejido industrial está formado mayoritariamente por pequeñas y medianas empresas, aunque son las grandes compañías las que, pese a representar solo el 20,7% del total, concentran el 91,6% del volumen de negocio, especialmente en el ámbito exportador. El país se sitúa entre los de mayor crecimiento en exportaciones de Defensa dentro de la eurozona, manteniendo además un notable superávit comercial en el sector de 1.361 millones de euros y una tasa de cobertura del 129%.
La estrategia nacional en este ámbito se articula a través de la “Estrategia Industrial Española de Defensa”, centrada en reforzar la Base Industrial y Tecnológica de la Defensa (BITD). Este enfoque se ha visto reforzado tras el compromiso de alcanzar el objetivo de la OTAN de destinar el 2% del PIB a Defensa. A finales de 2025, España superó ese umbral con una inversión de 10.471 millones de euros en el “Plan Industrial y Tecnológico para la Seguridad y la Defensa”, estructurado en 31 programas especiales de modernización.
Este esfuerzo inversor responde a una tendencia global de incremento del gasto en defensa, impulsada por el actual contexto de tensiones geopolíticas. Se prevé que esta dinámica continúe en los próximos años, generando oportunidades sin precedentes tanto a nivel nacional como internacional. Asimismo, la suma de estos factores ha llevado a la Unión Europea a reforzar su enfoque en seguridad y defensa mediante nuevos instrumentos financieros, industriales y normativos. En este sentido, cobra relevancia la negociación del Marco Financiero Plurianual 2028-2034, cuya propuesta contempla un presupuesto hasta cinco veces superior al del periodo 2021-2027.
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